Lo que este pequeño le pidió a su madre muestra que Dios sí existe. “Jesús ya vino por mí”.

Jesús era un niño como cualquiera, un juego de 7 años, jugar a la pelota, videojuegos y correr por el parque. Le gustaba la escuela, todos los días a la salida de la contaba a su madre lo emocionante de su día. No obstante, en los últimos meses las cosas han cambiado, estaba decaído, no tenía ganas de nada, se quedaba dormido todas las tardes y algunas veces no se levantaba para sus clases.

Por otra parte, su madre alarmada lo llevado al centro de salud, pensaba que tal vez anémica tendría, pero el resultado fue más devastador de lo que imagino. Pues le dijeron que necesitaba ir rápidamente a la capital y llevarlo al Seguro Social con un especialista.

Jesús se halló en consulta, fue revisado por varios médicos y todos llegaron a la conclusión de que tenía un enorme tumor cerebral, el cual no tenía cura. ¿Cómo era posible? de tener una vida normal, con sueños y metas como todo se terminó. ¿Cómo puedo una madre explicarle a su bebé único que le quedan pocos meses de vida? Que no va poder a las fiestas de grande, no puede manejar el coche de sus sueños y no tener tiempo para convertirse en médico.

Francisca había perdido las esperanzas, el dolor más grande en la vida es perder un hijo, pero decírselo le partió el corazón. ¨¿Por qué a mi mamá? yo te quiero mucho y quiero estar contigo …. dijo Jesús al entender su situación.

Fue en cuestión de meses para que el tumor invadiera su cuerpo, se encontró inmóvil, escuchaba esos cuentos que mamá le contaba día a día, también envió sus besos y muchas veces se hizo el dormitorio cuando ella lloraba en la habitación. Sin embargo, la tragedia apenas comenzaba pues en ese tiempo la detección de una Francisca una enfermedad en los riñones, una insuficiencia renal avanzada, solo un trasplante.

Los doctores le mencionaron que la única persona que tenía la posibilidad de salvarla era su pequeño hijo, pero ella se negoció de inmediato. Sin embargo Jesús tiene un último esfuerzo que le dijo susurrando: ¨Mamá si quieres que siga viviendo, déjame vivir en ti. Jesús ya vino por mi¨.

Ya no había una marcha atrás Jesús estaba a unos meses de morir y si Francisca no aceptaba la petición ella moriría antes. Una semana después de que la decisión fue tomada, fue que el jueves por la mañana, cuando su madre entró en la habitación y lo desechó lo mucho que lo amaba, que la felicidad de todo el corazón lo que estaba haciendo por ella y que tenía toda la razón, él seguiría viviendo en ella.

“No tengas miedo mi amor, mami siempre siempre contigo y tarde o temprano nos vamos a encontrar, iras a un lugar mejor mi bebé, minutos después de haber desconectado y procedieron al trasplante. Tal y como los médicos lo dedujeron el cuerpo de la madre recibió sin ningún problema los órganos de su hijo.

Sin lugar a dudas, Jesús no sólo salvó la vida de su madre, sus órganos le dieron la esperanza a dos personas más. Sin duda alguna este pequeño es un gran ejemplo de valentía y la solidaridad aún en el momento más pobre ser más maduro que cualquier adulto.

Se ganó el respeto de los especialistas y ahora del mundo entero. Sin lugar a duda, una prueba de que Dios sí existe, pues ahora Jesús no vive solo en el corazón de su madre, sino que también le ha dado vida.
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