Un delivery fue a entregar una pizza, y cuando abrieron la puerta lo que vio lo impacto.

Les aseguro que han oído la famosa frase que dice que las apariencias engañan, tal vez se identifiquen con ésta, con esta frase se puede identificar lo que le pasó a un joven estudiante universitario que trabajaba como entrega de pizza para pagar sus estudios, después sabiendo lo que le sucedió de la misma manera que lo identificas con esa frase.

Este joven fue identificado por el nombre de Scott que estaba en su trabajo, ya que cada día realizaba varias entregas en diferentes partes de su ciudad.

Sabía exactamente cómo tratar a cada una de las personas a las que asistía, las había conocido durante varios años, pero cuando casi terminó su turno tenía que darle una entrega a un cliente que no era muy normal ir a entregar pizza.

La entrega de los jóvenes cuando llegó a ese lugar parecía bastante normal debido a la aparición de la residencia de su cliente, el momento en que se puso a golpear la puerta que le atendió es un hombre que tenía una apariencia deprimente debido a la gran tristeza que él era contagiosa cuando lo vio.

En el momento en que el hombre se dio cuenta de que él era el repartidor de pizza pidió esperar un momento en lo que era por el dinero, la entrega joven echó un vistazo dentro de la casa y veo una escena que marcó por así decirlo el corazón, había cinco los niños en el comedor me esperan a comer.

Lo más chocante es que los más pequeños parecían muy hambrientos y sólo había una pizza para ellos y su padre, cuando llega el caballero me da el dinero de la compra y más 2 dólares de propina, a pesar de su estado el I propuso más que muchas personas con muchos recursos, al dejar ese lugar la escena permaneció durante varios días en mi cabeza.

Incluso cuando estaba en la universidad seguía pensando en eso, y pedí permiso, así que decidí volver a ese lugar y cuando llamé de nuevo la puerta, el hombre dijo: “Lo siento, jovencito, pero no pedí nada esta noche “, entonces le dije” no te preocupes señor todo esto va desde la casa.

Aún quedan algunas cosas en mi coche, ¿serías tan amable de ayudarme con eso? “No podía olvidar la expresión de felicidad borrando la tristeza con algunos llorando cuando ese hombre me agradeció y aún mejor ver a todos los niños felices y comer esa noche, por eso es mejor dar a otros lo mejor que tienes. Comparte si te pareció buena esta reflexión.
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